US Open 2022: Nadal salva una noche de ansiedad | Deportes

September 2, 2022

La noche lo tiene todo. Es un juego malo, feo y lleno de baches. Trabajas en todas partes. Rafael Nadal se inclinó sobre el abismo, pero como casi siempre acaba evitándolo (la lógica de su extraordinaria trayectoria) para llegar a la tercera ronda, en la que le espera este sábado un viejo conocido, el francés Richard Gasquet. Antes venció a Fabio Fognini y suspira aliviado porque hay una línea muy fina entre la pesadilla y la salvación: 2-6, 6-2, 6-2 y 6-1, tras 2h 43m. Sin medias tintas: desde hace hora y media tiene un pie fuera del torneo.

Las alarmas saltan rápidamente. Nadal permanece clavado en el suelo, con los brazos en jarras mientras observa su caja buscando esas respuestas que no llegan. “No te preocupes, que saldrá”, intenta tranquilizarle su entrenador, Carlos Moyà. Sin embargo, el español no encuentra consuelo y se mueve nervioso, errático, de un lado a otro, incapaz de seguir el ritmo de un Fognini que mejor no arriesga demasiado en el tiro para asegurar puntos y ganar terreno. La cuenta de errores del mallorquín se disparó –26 en los dos primeros parciales, cifra completamente anormal en su caso– hasta que llegó una señal aún más preocupante: “Estoy muy ansioso”.

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Nadal juega corto, se mueve mal. No siente el balón y llega tarde a todos los apoyos. En otras palabras, Nadal no es Nadal. Mira a su banco mientras renuncia al primer set y comienza el segundo en falso, sacando de nuevo, cinco veces en los dos primeros sets, y emitiendo una sensación más que siniestra. Cierto es que Fognini, el hombre que logró levantarle por dos sets en 2015 en esta misma cancha, a veces le atraganta y sabe hacerle cosquillas, pero esta vez el italiano sólo sabe aprovechar la inercia. El de San Remo está muy cómodo, midiendo plácidamente y sorprendido por el desplome de su rival.

El partido toma tal color que otro tipo de murmullo, diferente al habitual, comienza a extenderse por el cuartel general de Nueva York. Hay quien empieza a imaginar el torneo sin Nadal, atontado y aburrido, como si realmente se hubiera quedado en el vestuario. “Durante una hora u hora y media no estuve en competición”, admite ante el parlamento a pie de pista, tras un extraño giro argumental que incluye el desmayo y lesión de su rival. Eso significa que, una vez más, Baleares lo ha conseguido. “Es probablemente uno de los peores comienzos de todos los tiempos. Pero eso es parte del juego. No han sido meses fáciles para mí”, añade el campeón de los 22 majors. Matiz fundamental este último.

Nadal habla con una escayola en la nariz, donde se cortó tratando de devolver un revés; el posterior rebote de la cabeza de la raqueta contra el asfalto sigue la secuencia de infelicidad de toda la velada: primero la angustia, luego una ampolla en el dedo índice y luego el accidente, la confusión, la atención médica. “Estaba un poco mareado al principio, fue un poco doloroso. A mí me pasó con un palo de golf, pero no con una raqueta”, explica.

“Ahora es otra oportunidad para mí, seguir con vida después de un partido como este significa mucho”, continuó. “Si estás frustrado, no encontrarás una solución, así que pensé que era un juego largo y me mantuve positivo. Honestamente, tuve suerte cuando Fabio cometió errores en el segundo set”. [60 al final, por los 37 del ganador]; Pude ganarlo y luego las cosas fueron más normales, pero claro que no fue un buen partido”, concluyó.

Por un tiempo, Nadal caminó sobre una delgada cornisa. Situado abajo, 2-4 por detrás en el segundo y malas sensaciones. Sin embargo, eventualmente encuentra un salvador en el mismo Fognini, siempre propenso a la dispersión. El italiano perdona, concede cuatro partidos consecutivos -nueve descansos contra en su historia final, y el partido cambia de color. Tiene que ser tratado por un dolor en el tobillo derecho, vendado y termina disfrutando de una noche de miseria para ambos. O por el contrario, quizás lo interpreten los baleares. El truco, dice, es no dejar de creer.

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